viernes, 29 de junio de 2012

¿Estás viviendo en el tiempo de Dios?

El hombre se acopla a tener un calendario para hacer las cosas que tienen pendiente. El calendario en que tú y yo nos movemos, no es el tiempo de Dios. Nosotros no le controlamos el tiempo a Dios. El tiene una gran precisión, llega a tiempo, y se mueve con su voluntad y no de acuerdo a nuestra voluntad.



Por esta razón el hombre debe de aprender a esperar en Dios. Hay muchos ejemplos en nuestro diario vivir, donde se ve que no sabemos esperar. Muchos de nosotros vamos al supermercado y nos fijamos en cual cajera tienen menos personas esperando. Y si llega a suceder un problema con esa cajera, nos frustramos, y nos salimos de esa fila para buscar otra cajera que vaya más rápido. Aun en ese ejemplo nosotros no tenemos control del tiempo.


Cuando Dios saco a Israel de Egipto, el les dio una señale que el estaba en control del tiempo. Durante el día había una columna de nube, y de noche una columna de fuego. Israel se movía con el tiempo de Dios – y Dios les guiaba con señales. Como todos saben, el camino para la tierra prometida solo era un trecho de tres días. Pero el pueblo de Israel tenía que aprender a espera en Dios. Dios se movía según su voluntad y no por el calendario / horario de los Israelitas.


El tiempo para Dios no tiene limitaciones. Varios ejemplos de la grandeza de Dios y su control de los días son:


• El sol se detuvo para que Josué ganar la batalla contra sus enemigos
• Isaías fue a ver a Ezequías, para darle un mensaje de parte de Dios: arregla tu casa por que vas a morir. Ezequías oro y Dios escucho. Isaías fue a Ezequías y le dijo que Dios le iba a dar 15 años más de vida.


Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí y oyó mi clamor, y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos y temerán, y confiarán en Jehová. Salmos 40:1-3


Tenemos que aprender a vivir en el tiempo de Dios. Cuando nosotros vivimos en el tiempo de nosotros; los resultados no son buenos. Una señal que vivimos en nuestro tiempo, y no en el tiempo de Dios, es la IMPACIENCIA.


La impaciencia nos lleva a tantas consecuencias; nos cuesta muy carro. La impaciencia le costó muy caro a Moisés. Dios le dijo a Moisés que fuera y HABLARA a la roca. Pero cuando Moisés fue a contarle al pueblo que Dios iba a suplir sus necesidades, el pueblo empezó a criticar, y este recibimiento del pueblo, no dejo que Moisés les dijera las buenas noticias. La crítica del pueblo era como un sonido de “blah blah blah” para Moisés. Moisés con esa situación golpeo a la roca y la impaciencia les costó mucho.


La impaciencia nos lleva hablar o actuar sin ninguna sabiduría. Pedro, Jonás, y Eliseo son otros personajes de la Biblia, que en un tiempo de sus vidas, no siguieron la voluntad de Dios. Santiago 5:7 Por tanto hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.

¡Que bueno es saber espera! El que es impaciente siempre esta empujando que sucedan las cosas. Pero aquel que es guiado por Dios dice, “pacientemente esperare en Jehová”. Hermanos, yo les exhorto a que busquen de Dios, y que confíen en Dios sabiendo que si el cuida de la aves, cuanto mas El cuidara de ti y de los tuyos.


No importa la circunstancia, ni las murmuraciones o críticas. Dios puede sacarte del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso. Dios puede poner tus pies sobre peña y enderezar tus pasos. Pídale a Dios que te de señales como el pueblo de Israel, para guiar tus pasos de día y de noche. Ore y pida, y desarrolla la paciencia. Paciencia para espera por la voluntad de Dios.


Busca, y siga el tiempo de Dios. AMEN

Pastor Victor Martinez

Estacion Palabra Fresca INE